
Me pierdo en las profundidades, es más, me ahogo en las profundidades. Reivindico la vuelta a lo sencillo, a lo simple, a lo cotidiano.
Ya no quiero jugar a correr tras de ti por los laberintos de tu mente, a que desaparezcas de mi vida y vuelvas convertido en poesía, daga o en tormenta.
Ya no me conformo con verte a través de tus siete velos, tras haber arrancado hace tiempo mi primer escudo, no tiene sentido seguir esperando los pasos que me lleven a cualquier camino en tu interior.
Conocer a alguien es lanzarse a la aventura de caminar de la mano de un ciego con tus ojos vendados sobre un sendero lleno de brasas, que nos vuelve vulnerables a cada paso y nos arrastra a un destino incierto.
Ya no quiero jugar a correr tras de ti por los laberintos de tu mente, a que desaparezcas de mi vida y vuelvas convertido en poesía, daga o en tormenta.
Ya no me conformo con verte a través de tus siete velos, tras haber arrancado hace tiempo mi primer escudo, no tiene sentido seguir esperando los pasos que me lleven a cualquier camino en tu interior.
Conocer a alguien es lanzarse a la aventura de caminar de la mano de un ciego con tus ojos vendados sobre un sendero lleno de brasas, que nos vuelve vulnerables a cada paso y nos arrastra a un destino incierto.

2 opinando:
Y esa vulnerabilidad es la que nos hace grandes. Nos hacen grandes nuestras heridas, nuestras cicatrices, en definitiva, ser capaces de recuperar la inocencia para confiar en que alguien te va a llevar de la mano a alguna parte o, a lo mejor, nos lleva a la eternidad de los tiempos
Eres una maldita puñetera...siempre diciendo verdades como puños...me quedo esto que has escrito...y si lo utilizo alguna vez te aguantas...
besotes
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